Sagues

El barrio de Sagüés situado en un lugar privilegiado del frente marítimo del litoral donostiarra, que ha sido y sigue siendo, apetecido por los amigos del negocio fácil donde, a su juicio, residían siempre personas de una escala social a la que no les correspondía ocupar ese espacio y que, la desaparición de los ocupantes de esas viviendas podía dar lugar a un espectacular negocio lucrativo inmobiliario.

Ha habido dos momentos cruciales para la desaparición del barrio. El primero, el año 1936, con ocasión de la evacuación de la ciudad por parte del 80% de sus vecinos, siguiendo las instrucciones de la Junta de Defensa de la ciudad ante el avance de las tropas franquistas, y la segunda con ocasión de la aprobación del Plan Parcial de Ulía, año 1972, por un ayuntamiento presidido por el Teniente Coronel del ejército del Aire, Felipe Ugarte y Lambert de Saint Croix.

El Plan General de Ordenación Urbana de la Ciudad, aprobado el año 1962, una vez más, consideraba a Sagués un elemento a transformar, calificándolo como RESERVA URBANA RESIDENCIAL incluida toda la ladera de Ulia. El Plan Parcial de ULIA, diez años después, seguía el guión aprobado por un Ayuntamiento que, urbanísticamente y socialmente, ya había cometido diversas tropelías sin que hubiese obtenido una respuesta organizada por parte de los donostiarras. Así asistimos a la venta de la Cía. Telefónica Municipal, ahogada por la falta de permisos gubernativos de obtención de material para atender la demanda creciente de sus servicios, la construcción ilegal de la torre de Atotxa y Erregenea, el derribo de la Plaza de Toros y el Kursaal, y el desarrollo incontrolado de Alza, entre otros. El Plan General contemplaba una nueva Plaza de Toros en Riberas de Loiola y no reservaba ni un solo metro cuadrado para la implantación de una Universidad en nuestra Ciudad.

En este contexto, en el que los donostiarras vivieron atemorizados ante la “autoridad”, durante la dictadura de Franco, se venía, conviviendo que se dice ahora, y el Ayuntamiento de Felipe Ugarte tuvo el atrevimiento de ignorar que, para esas fechas, una nueva generación nacida de los que se resignaban con un ”como siempre harán lo que quieran”, no se lo iban a permitir.

El Plan, bautizado como de ULIA, que contaba ya con una aprobación inicial, suponía la desaparición de todos los edificios residenciales de Sagüés, San Blas, Zemoria, Falda de Ulía, Atego-rrieta, e Intxaurrondo Viejo. Un total de 104 edificios y más de 1.000 viviendas. Una vez de conseguidos los derribos, se proyectaba un espectacular desarrollo en forma de torres en Sagüés, y las zonas bajas de las vaguadas de Ulía, y edificios de 4 plantas en toda la ladera hasta la carretera superior.

La presencia de un numeroso grupo de vecinos durante la celebración de una sesión plenaria que fue interrumpida con un enfrentamiento con el Alcalde, terminó con su ofrecimiento para recibir a una comisión vecinal con la que se trataría de llegar a un acuerdo. Diversas reuniones con el Ayuntamiento y asambleas informativas y decisorias durante un año, sacaron a la luz la imposibilidad de obtener una modificación parcial que despejase el carácter sumamente anti- social y especulativo que, incluso, mutilaría para siempre el paisaje donostiarra. Por lo que el acuerdo definitivo fue la exigencia de que quedase sin efecto dicha aprobación inicial.

A partir de este momento, una vez de haber demostrado que la unión hace la fuerza y que sí era posible cambiar la supeditación de los vecinos a las apetencias de un sector minoritario de la población que venía utilizando el Ayuntamiento para su propio beneficio, en un alarde de autoestima, los vecinos organizados fueron planteando la necesidad de equipamientos, y a lo largo de los años consiguieron que el patrimonio municipal de suelo fuera dotando al barrio de lo que hoy en día es el INSTITUTO ZUBIRI ocupando el solar del antiguo MATADERO, un AMBULATORIO y una CASA DE CULTURA a 100 metros del barrio, y otro centro de enseñanzas medias en MANTEO junto con un POLIDEPORTIVO y FRONTON.

La Inmobiliaria de EL KURSAAL, como propietaria del solar construible que vallado mantuvo durante décadas frente a nuestras viviendas, como si de un vertedero se tratase, sin que el Ayuntamiento le exigiese conservarlo en las debidas condiciones de ornato, salubridad e higiene, ha sido el poder fáctico con el que nos hemos estado enfrentando, ya que en realidad el Ayuntamiento era un gestor a su servicio. Finalmente la Inmobiliaria cedió mediante la permuta por el solar municipal del antiguo Mercado de Gros. Un parking SUBTERRÁNEO y una explanada multiusos son el producto de la constancia vecinal trabajando por una ciudad más habitable.

Hoy el barrio, urbanísticamente, ha quedado consolidado tras un Plan de Rehabilitación municipal, y toda la ladera y el monte exentos de nuevas edificaciones con la categoría de PARQUE PERIURBANO, y el LITORAL DE ULIA PROTEGIDO POR LA NORMATIVA EUROPEA que impide el desarrollo del urbanismo espectáculo que persiguen algunos políticos con “pasarelas” que además el mar , como en el paseo Nuevo, destrozaría periódicamente.

Esperemos que el Ayuntamiento desista de dar a una multinacional hotelera la posibilidad de construir sacrificando la mitad de la superficie de la hoy, explanada de TOMAS ALBA (SAGÜÉS) mutilandol el paisaje donostiarra, y reinicie las obras de urbanización paralizadas que, junto con la escultura de LA PALOMA, remataba dignamente este lugar con la misma vocación antiespeculativa con la que resolvieron el remate, en el otro extremo del litoral donostiarra, el escultor CHILLIDA y el arquitecto PEÑA GANCHEGUI, con su PEINE DEL VIENTO.